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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2020.

DIACONADO, SÍ !! Y PERMANENTE!!

20200504124844-16-san-efrn-y-romano-el-meloda-9-638.jpgEl Concilio Vaticano II restauró el Diaconado Permanente en orden al ministerio, ocupando el tercer puesto en la jerarquía eclesial y participando en su ministerio del Sacramento del Orden:

"En el grado inferior de la jerarquía están los diáconos, que reciben la imposición de las manos, no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio. Así, confortado con la gracia sacramental, sirve, en comunión con el obispo y su presbiterio, al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad." (LG 29)

Como oficios propios del diaconado el Santo Concilio señala:

* La administración solemne del bautismo.
* El conservar y distribuir la eucaristía.
* Asistir y bendecir en nombre la Santa Iglesia los matrimonios.
* Llevar el viático a los moribundos.
* Leer la Sagrada Escritura a los fieles.
* Instruir y exhortar al pueblo.
* Presidir el culto y la oración de los fieles.
* Administrar los sacramentales.
* Presidir los ritos de funerales y sepelios. (LG 29) 

San Policarpo de Esminra exhortaba a los diáconos a ser "misericordiosos, diligentes, procedan en su conducta conforme a la voluntad del Señor, que se hizo servidor de todos".

El diácono tiene entidad propia, trabaja en los ministerios que le ha señalado el Obispo, trabajando en una misión que ha recibido de Cristo por el Sacramento del Orden. Tiene un poder que lo cualifica para el ministerio, que no recibe del obispo, sino de su calidad de participante, por el Orden, en la jerarquía. "De esta manera, comparte con el obispo y los presbíteros, a nivel de las características que configuran a cada uno, las misión pastoral de la Iglesia".

El diácono, pues, no es persona que adorna, luce o deba ser manipulada por sus superiores Jerárquicos. Su Orden es sagrado, y de ahí que cualquier utilización de su ministerio fuera de su misión es sacrílega. De igual modo, debemos decir, severamente, que la utilización de sus ornamentos sagrados por personas no ordenadas es un grave sacrilegio.

El diácono, pues, es sal viva en medio de un mundo desgarrado; es alimento de esperanza para los sufrientes y desesperados de la tierra; es piedra conciliadora en la estructura eclesial. Porque el diácono, en su carisma y ministerio propio, es imagen de Cristo para el mundo.Siempre en comunión con su obispo y presbiterio.

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04/05/2020 11:40 Alfonso Luis Calvente Ortiz #. Religioso No hay comentarios. Comentar.

SEGUIDORES DE JESUCRISTO

20200625100332-jesucristo-espino.jpgLos cristianos, y específicamente los Católicos, descubrimos en Cristo Jesús a nuestro Dios y Señor. Por Él y en Él somos dignos discípulos de su Palabra.

Cómo discípulos de Cristo somos sembradores de paz y de esperanza. Somos dignos Hijos de Dios destinados a algo que ni ojo vio ni mente pudo imaginar. 

Nuestra esperanza descansa en Jesucristo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Él es nuestro Señor y Maestro. Él es el amigo fiel que nunca falla.

Sin embargo, ha quedado patente, una vez más, que ante el peligro o las dificultades de la vida, nos convertimos en objetos y sembradores de miedo y de pánico, como aquellos discípulos que huyeron ante el peligro, dejando solo ha Jesús. Nos convertimos en seguidores del mundo, cargando con sus miedos, sus manipulaciones, sus histerismos y tanta inmundicia que genera en nosotros ese profundo miedo que niega la vida eterna y la divinización de nuestras almas.

"No tengáis miedo" dice el Señor. Pero ante este imperativo que nos comunica Jesucristo le abandonamos por temor; miedo que el mundo inyecta en nuestras venas, pánico que el diablo pretende en nuestras personas, para que sumidos en la oscuridad cerremos nuestros ojos a la Luz de Cristo, nuestros oídos a su Palabra y el resto de nuestros sentidos al sosiego y esperanza que el Espíritu Santo derrama sobre aquellos a quien Dios ama.

Pero en todo esto, nuestro pecado se engrandece sobre el de aquellos discípulos asustados. Nosotros, Católicos henchidos de Espíritu Santo, somos testigos de la resurrección de Jesucristo, somos partícipes de una tradición bañada en la sangre de los Santos, nos alimentamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y nos confortamos en la fe que nos trasmitieron  nuestros padres, aunque a pesar de ello, huimos, negamos y nos sumergimos en la tenebrosa oscuridad del mundo participando de ella.

¿Somos seguidores de Jesús, de aquel Jesús que venció al Mundo, o somos meros advenedizos deseosos de participar de la funestas directrices de Mundo, de los placenteros deleites de la Carne y de los siniestros engaños del demonio?

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18/05/2020 10:13 Alfonso Luis Calvente Ortiz #. Actualidad No hay comentarios. Comentar.

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