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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2008.

Estructuras

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En teología estamos acostumbrados a manejar el término "estructuras de pecado", aunque parece ser que a menudo olvidamos que una "estructura", y en particular cuando nos referimos a una que presenta una profunda injusticia humana y social, no es más que la organizada convivencia de un conjunto de personas.

 

La pasada cumbre de la FAO, celebrada en Junio, pone de relieve la pecaminosa estructura global que provocamos especialmente el reducido número de personas pertenecientes al primer mundo. Más de 100 millones de personas ven sus vidas gravemente amenazadas por el hambre radical que padecen (de hecho miles de niños mueren cada día como consecuencia directa de la hambruna); más de 850 millones de personas viven hambrientas, de las que 400 millones viven en zonas rurales).

 

En un comunicado de Manos Unidas publicado en la revista Misioneros Javerianos (www.javerianos.org) podemos leer: "Por justicia y dignidad, hay que denunciar el discurso hipócrita de los paises ricos sobrealimentados que con una mano saquean las materias primas y arruinan las débiles economías de los países pobres; y con la otra donan cantidades exiguas de ayuda comparadas con las suvenciones que aplican a la producción, exportación y comercialización de sus propios productos".

Bien podríamos decir: ""Por justicia y dignidad, hay que denunciar la conciencia hipócrita de los ciudadanos de los paises ricos sobrealimentados que con una mano disfrutan de los beneficios que ocasionan la pobreza y la injusticia en el mundo; y con la otra donan cantidades exiguas de ayuda, que parece les permite disfrutar tranquilamente de la sobreabundancia de bienes frente a una inmenso mar de pobreza, hambre y dolor, provocado principalmente por la injusta distribución, disposición y consumo de los bienes del mundo, de los que debemos saber, somos simples administradores."

 

Espítiu Santo

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“El Espíritu Santo nos configura con Cristo”
La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto (Camino, 529).


La Santa Misa nos sitúa de ese modo ante los misterios primordiales de la fe, porque es la donación misma de la Trinidad a la Iglesia. Así se entiende que la Misa sea el centro y la raíz de la vida espiritual del cristiano. Es el fin de todos los sacramentos. En la Misa se encamina hacia su plenitud la vida de la gracia, que fue depositada en nosotros por el Bautismo, y que crece, fortalecida por la Confirmación. Cuando participamos de la Eucaristía, escribe San Cirilo de Jerusalén, experimentamos la espiritualización deificante del Espíritu Santo, que no sólo nos configura con Cristo, como sucede en el Bautismo, sino que nos cristifica por entero, asociándonos a la plenitud de Cristo Jesús.

La efusión del Espíritu Santo, al cristificarnos, nos lleva a que nos reconozcamos hijos de Dios. El Paráclito, que es caridad, nos enseña a fundir con esa virtud toda nuestra vida; y consummati in unum, hechos una sola cosa con Cristo, podemos ser entre los hombres lo que San Agustín afirma de la Eucaristía: signo de unidad, vínculo del Amor. (Es Cristo que pasa, 87)

San Jose María Escribá de Balaguer

08/09/2008 14:40 Cristobal #. Religioso

MENTECATO

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Quisiera mostrar un texto, aprovechando la sequedad intelectual que ocasionan ciertos acontecimientos mundanos, que he encontrado poniendo en orden uno de mis mayores tesoros terrenos: unos pocos libros que conseguí recoger de mi abuela.

 

El texto en sí fue publicado en 1910, aunque pudiera haberlo sido esta mañana. Su autor el P. Ramón Ruiz Amado de la Compañía de Jesús. El título de la obra "La Piedad Ilustrada.

 

"Con este nombre pretendemos designar lo contrario diametralmente a ese modo de considerar la Religión, por desgracia tan frecuente en nuestros días, como si fuera sólo un sentimiento dulce del alma, sin raices en la inteligencia ni eficacias en la voluntad racional.

Ese SENTIMENTALISMO RELIGIOSO, funesto para los que lo profesan, a los cuales entretiene en los tiempos bonancibles, y abandona desarmados en las más graves tormentas de la vida; y no menos detractivo para la Religión, que por él se convierte en una debilidad de almas afeminadas, despreciable para los corazones varoniles y para las inteligencias ávidas de la verdad; tuvo su origen (por lo menos en su moderna manifestación) en la filosofía subjetiva del pasado siglo.

Manuel Kant, extraviado entre los laberintos de la razón pura, y sintiéndose arrastrado por el vórtice del escepticismo que pretendía combatir, se agarró con la ciega tenacidad del naúfrago a esos que llamó dictámenes de la razón práctica, pero que en rigor no son sino vagos sentimientos del alma, ya que, la razón práctica verdaderamente tal, no puede andar divorciada de a razón pura o especulativa.

La Religión, considerada de esa suerte como un sentimiento más o menos connatural, pero sin fundamento en la verdad objetiva, no es más que una cobardía del corazón; una especie de coco de las personas mayores, cuyo temor se desvanece ante los ardientes ímpetus de las pasiones.

Por otra parte, ¡el que adora a un Dios en quien no cree, no es religioso, sino hipócrita o mentecato!

CIVILIZACIÓN

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Termino de leer el libro de Martin Maier "Monseñor Romero Maestro de espiritualidad".  La espiritualidad es algo íntimo y personal pero común; es el vínculo de común-unión entre los hombres de buena voluntad. Maier nos presenta el espíritu, la espiritualidad de Romero, con la que me siento unido íntimamente.

Romero, al igual que otros muchos, fue capaz de hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad del mundo, de nuestro mundo. Mons. Ellacuria la plasmaría con claridad en su último artículo, antes de ser asesinado, y que Maier resume con sencillez en su obra:

"Las soluciones que el Primer Mundo ofrece (al Tercer y Cuarto Mundo) no pueden ser soluciones verdaderas, porque no son aplicables con carácter universal. Es sencillamente imposible que el Tercer Mundo viva solo, en forma aproximada, como el Primer Mundo, porque para ello faltan los recursos naturales y esto conduciría también a un colapso global en el plano ecológico. Solo podrá hacerse como modelo el proyecto de un orden mundial, que pueda aplicarse con carácter universal. Por eso es necesario abogar por una civilización de la pobreza, una civilización de la austeridad compartida. La civilización de la pobreza "hace de la satisfacción universal de las necesidades básicas el principio del desarrollo, y del acrecentamiento de la solidaridad compartida el fundamento de la humanización"   

EXALTACIÓN

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El día de la Exaltación de la Cruz ha sido vivido con intensidad en determinados lugares. No estoy refiriéndome a aquellos lugaren en donde la liturgia y las celebraciones adquieren un carácter especial por la festividad local, que también. Me refiero a ese mundo que decidimos obviar cotidianamente y que carga con la Cruz de ese Cristo que se nos hace presente en el prójimo, en nuestros semejantes. Esa Cruz adquiere estos día un protagonismo especial en tantos hermanos que padecen los efectos del huracan Ike. Noticias como "Ike arrasa en el oriente cubano" ó "Ike deja tras de si 500 muertos en Haití", han cruzado durante unos instantes nuestras vidas. Sin embargo, como siempre, la noticia pasa pero la Cruz se queda.

Y amar a la Cruz, exaltarla, no es otra cosa que aceptar el dolor, las dificultades, las miserias y las contrariedades de nuestras vidas. La exaltación de la Cruz nos invita a confiar en ella, a aceptarla y a abrazar la esperanza de que tras la Cruz se encuentra Él, el Amado, Áquel en el que todo cobra un sentido y obtiene su justificación.

 

Sobre la Cruz san Jose María nos aporta una maravillosa visión:

La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa: «Fiat, adimpleatur...!» –¡Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios sobre todas las cosas! Amén. Amén. (Forja, 769)

La Cruz no es la pena, ni el disgusto, ni la amargura... Es el madero santo donde triunfa Jesucristo..., y donde triunfamos nosotros, cuando recibimos con alegría y generosamente lo que El nos envía. (Forja, 788)

¡Sacrificio, sacrificio! –Es verdad que seguir a Jesucristo –lo ha dicho El– es llevar la Cruz. Pero no me gusta oír a las almas que aman al Señor hablar tanto de cruces y de renuncias: porque, cuando hay Amor, el sacrificio es gustoso –aunque cueste– y la cruz es la Santa Cruz.

 

 

PASTOR

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Pastor es aquél que pastorea, aquél que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas. No parece difícil la tarea tal y como se presenta la definición. Pero en la realidad trascendental de la vida del ser humano la tarea del pastor se presenta ardua y difícil. Pastorear se nos antoja fácilmente reducible a un ejercicio rutinario en el que las ovejas o el ganado según se trate no sean tratadas más que como eso, ovejas, ganado. Pero cuando la tarea de guardar y guiar se traspone a seres humanos nos encontramos que cada oveja, cada miembro del rebaño es una persona, un ser humano, una vida única, irrepetible, amada infinitamente por Dios, por Jesucristo el Buen Pastor.

Jesús nos presenta la figura del Buen Pastor como aquel que da su vida por sus ovejas, aquel que abandona todo por la oveja perdida, por la oveja en dificultades. El Buen Pastor es aquel que se hace rebaño en el rebaño y baja y se abaja hasta donde el rebaño se encuentra, sea en chabolas, en basureros, en la indigencia de la droga, la prostitución o la absoluta marginación.Pastor bueno, que se desentiende de lo suyo, de sus proyectos, de sus anhelos, de sus quehaceres e incluso de sus obligaciones para darse por el rebaño, por cada una de las ovejas que integran el rebaño y especialmente por aquellas que más perdidas se encuentran.

Cuanta falta de pastores tenemos. Rebaños y rebaños de indigentes sin pastor, rebaños de marginados, de pobres, de moribundos, de enfermos y desarraigados, multitudes incontables de rebaños perdidos en los lugares más indignos e inhumanos de este mundo, tantos cansados y decaídos como ovejas sin pastor. Faltando tanto pastor como falta, sobreabundando tanto rebaño como sobreabunda, desparramadas tantas ovejas perdidas, quizás falten algunos que puedan ayudar a los pastores a pastorear, a cuidar y velar por el rebaño, quizás sobren reuniones (ya conocemos aquello de reunión de pastores...), planes y estructuras; que bonitos corrales, maravillosas estancias para ovejas y pastores; ovejas que nunca llegarán a conocer el corral porque ni siquiera llegaron a conocer al pastor.

  "Os aseguro que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino saltando por otra parte, es un ladrón y un salteador. Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guarda le abre la puerta y las ovejas reconocen su voz; él llama a sus ovejas por sus nombres y las saca fuera. Y cuando ha sacado todas sus ovejas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños". Jesús les puso esta semejanza, pero ellos no entendieron qué quería decir. Por eso Jesús se lo explicó así: "Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entra por mí se salvará; entrará y saldrá y encontrará pastos. El ladrón sólo entra para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante."

22/09/2008 19:48 Alfonso Luis Calvente Ortiz #. sin tema

¡Bla bla bla!

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Nuestra vida discurre y pasa. Los días se suceden impasivos ante los acontecimientos que trascurren en nuestro mundo. ¿Cuantas palabras se pronunciaran cada día en nuestro planeta?

A la mayoría de la gente le encanta hablar. Se habla del tiempo, del futbol, de la crisis, de la Jurado, de la televisión, de deportes, de espectáculos, de política, de filosofía (los menos), e incluso de religión (especie en extinción). Hablamos y hablamos, y no nos cansamos. Conforme hablamos el intelecto humano utiliza un recurso muy propio de las personas incompletas; nos justificamos con una mera propuesta de intenciones, lo pensamos e incluso nos atrevemos a decirlo, pero qué hacemos: ¡Nada!

Hoy he tenido tiempo de escuchar un rato la radio (últimamente si algo me sobra es tiempo, la verdad). He ido cambiando como suelo hacer la sintonía escuchando diversas cadenas (me he atrevido a sintonizar incluso la SER, hay que ver hasta donde le puede alcanzar a uno la depresión). Tertulias, entrevistas, declaraciones, alocuciones, redacciones, etc; palabras, palabras, palabras: ¡Bla bla bla! Convenios, acuerdos, negociaciones, congresos, reuniones, valoraciones, observaciones e incluso alguna reprobación de la actitud política de algún egoista incompetente del turno.

El resultado ha sido que despues de tanto bla bla bla, he pensado que hoy, como todos los días morirán cerca de 3.000 niños por culpa de la malaria (maldita vacuna que cuesta 0,75 €), otros 12.000 morirán como consecuencia del hambre y la desnutrición; hoy como ayer 800.000.000 de personas seguirán padeciendo una situación indigna e inhumana de hambre e inanición; hoy como mañana 2.400.000.000 de personas tendrán que sobrevivir con menos de 2.€.

He decido apagar la radio. Me he propuesto pasar del bla bla bla, y ponerme a trabajar. En mi situación, sea cual fuere, algo puedo hacer, siempre se puede hacer algo, aunque sea esperar. He decidido que no hay otra cosa razonable más que trabajar por los más necesitados, por aquellos que padecen las consecuencias de nuestro horrible y deleznable egoísmo indiferente, por aquellos que gritan silenciosamente en el inhumano olvido de sus supuestos hermanos que perdidos en la egolatría del estado del bienestar se olvidan incluso de ser humanos.

Hoy igual que ayer el bla bla bla continuará mayoritariamente. Pero hoy también, igual que ayer, habrá personas que sabrán callar, guardar silencio y hacer lo que deben y pueden hacer.

Tibieza

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Realizarse como cristiano supone una lucha diaria que no encuentra descanso alguno, salvo aquel respiro que el anticipo del eterno encuentro con nuestro amor salvífico Jesucristo nos proporciona en aquellos momentos que sólo a Él le corresponde señalar.

El reto, la meta, el desafío, no es simple ni sencillo.Son incontables, inacabables, las batallas que debemos librar y los demonios y enemigos que debemos batir. Fija la mirada en la Cruz debemos ser fiel reflejo de Aquél en quien hemos depositado nuestra confianza, Aquél que es el único fundamento de nuestra fe: Jesucristo, Jesús de Nazaret, el mismo Jesús histórico, el mismo Cristo de nuestra fe.

Y es ahí donde creo fallamos los más tibios y mediocres. Olvidamos las palabras de nuestro amado. Aquellas palabras que fueron pronunciadas hace casi 2000 años, especialmente pronunciadas para mi, para tí, para cada uno que desea escucharlas hoy con especial afecto y sincero corazón: "Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."

El cristianismo no es una filosofía, un modo de pensar, o una opción sincretista amoldable a las preferencias de cada uno. El cristianismo es la manera, única y específica de encontrarse, conocer y seguir a Dios que hecho hombre nos ha salido al encuentro, al rescate.

Dos mil años no son obstáculo frente a tantas debilidades y miserias que se manifiestan en mi vida. Dos mil años son nada para la imperecedera voz que clamó un día por mi nombre. Dos mil años se diluyen en un encuentro que sólo a través de una perseverante voluntad y una desbordante Gracia se hace real y tangible en la profunda experiencia de nuestro cristiano caminar.

 

Otros, que supieron abrazar y aceptar la exultante gracia y misericordia de Dios, saben bien alertarnos para que teniendo oidos oigamos:

¡Cómo vas a salir de ese estado de tibieza, de lamentable languidez, si no pones los medios! Luchas muy poco y, cuando te esfuerzas, lo haces como por rabieta y con desazón, casi con deseo de que tus débiles esfuerzos no produzcan efecto, para así autojustificarte: para no exigirte y para que no te exijan más. (Surco, 146)

NACIONALISMO

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Están bastante claros los motivos económicos y políticos que mueven a aquellos que, ansiosos de ostentar un mayor poder y de manejar facticamente mayores herramientas de opresión y esclavitud, lejos de promover el arraigo culturar de una tierra, imponen un nacionalismo opresor cuya experiencia histórica nos desborda por los resultados manados del nacionalsocialismo alemán.

Soy valenciano y valenciano orgulloso de su tierra y de su lengua. Orgullo que siento en el arraigo cultural y humano de la tierra que me vió nacer y en la que me crié. Orgullo voluntario y libre de amar lo valenciano y usar el valenciano como lengua que me une más íntimamente con aquellas personas con las que libremente me apetece usarlo.

La experiencia de esta semana no me hace más que personaliza experiencialmente lo que era sabido y conocido. Envié un curriculum solicitando plaza de profesor de religión en Barcelona (pensé que cabría la remota posibilidad que hubiera un grupo de padres que desearán educar a sus hijos en religión católica en castellano). El Arzobispado me respondio rápida y amablemente: "Para impartir clases de religión en Cataluña es necesario poseer el nivel C de Catalán." Así están las cosas, aquí en Canarias ningún catalán se encontrará con un problema similiar para impartir religión u otra asignatura, ni para ocupar puesto de trabajo público alguno.

Que risa da leer eso que dice el artículo 14 de la Constitución ¿Española?: "Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social."

Aunque en política ya sabemos que parece ser que todo vale. Lo que más pena me da es no poder recorrer las páginas del Arzobispado de Barcelona en Castellano; ¡no existe tal opción!

Ayer se manifestaron miles de personas por las calles de Barcelona. Miles de ovejas que parecían sin pastor. "En Cataluña nuestra sociedad es bilingüe"; "Contra la imposición linguística"; fueron mensajes lanzados por los miles de integrantes del gran rebaño castellano parlante.

Sólo recordaré, a aquellos a los que todavía les interese recordar, lo que la Iglesia Universal proclamo hace ahora más de 40 años:

"Para establecer un verdadero orden económico universal hay que abolir los excesivos afanes de lucro, las ambiciones nacionalistas, el deseo de dominación política, los cálculos de carácter militarista, así como las maquinaciones para difundir e imponer las ideologías." (Concilio Vaticano II - Gaudium et Spes 85.3)

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