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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.

HOMBRE

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El hombre, ¿qué es el hombre si prescinde de Dios? ¿Qué razón de su existencia encuentra el hombre cuando prescinde de Dios? ¿Quién es el hombre, cualquier hombre, si no es más que hombre?

Actualmente, de igual forma que el hombre prescinde de Dios, la humanidad prescinde de la individualidad del ser humano, del individuo. La filosofía contemporanea, ante la realidad social actual, justifica toda acción en el mundo en arras de la conciencia global y del ser humano como conjunto de la humanidad, a la cual no le importa prescindir de cuantos individuos sean necesarios y en la forma que sea necesaria, en pos de unos fines que realmente responden a los intereses de unos reducidos grupos de "privilegiados" del poder y el dinero.

Y es así, que el hombre tiende a olvidar su trascendencia individual. Insertos en el sistema global, ante el miedo a la sustitución, bajo la costante amenaza de la innecesariedad de la persona individual, frente a la superpoblación y superdemanda de vida desarrollada sistematizadamente, el individuo olvida lo que tenga que olvidar y se adapta a un mundo inaceptable (hambre, guerra, desprecio a la naturaleza, corrupción, terrible, degeneración, perversión y truculenta, miserable e inhumana injusticia social).

CONVERSAR

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El fundamento de una vida cristiana no puede ser otro que la íntima comunicación con Jesucristo resucitado, real y presente en nuestras vidas. en este sentido San José María nos ofrece unas referencias necesarias e insustituíbles que nos guiarán en el encuentro con el que se revela como guía y maestro en nuestras vidas.
“¿He conversado con Él?”
Es posible que te asuste esta palabra: meditación. –Te recuerda libros de tapas negras y viejas, ruido de suspiros o de rezos como cantilenas rutinarias... Pero eso no es meditación. Meditar es considerar, contemplar que Dios es tu Padre, y tú, su hijo, necesitado de ayuda; y después darle gracias por lo que ya te ha concedido y por todo lo que te dará. (Surco, 661)


Para tu examen diario: ¿he dejado pasar alguna hora, sin hablar con mi Padre Dios?... ¿He conversado con El, con amor de hijo? –¡Puedes! (Surco, 657)

El único medio para conocer a Jesús: ¡tratarlo! En El, encontrarás siempre un Padre, un Amigo, un Consejero y un Colaborador para todas las actividades nobles de tu vida cotidiana...

- Y, con el trato, se engendrará el Amor. (Surco, 662)

"Quédate con nosotros, porque ha oscurecido..." Fue eficaz la oración de Cleofás y su compañero.

–¡Qué pena, si tú y yo no supiéramos "detener" a Jesús que pasa!, ¡qué dolor, si no le pedimos que se quede! (Surco, 671)

CABALLERO

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Hecho de menos aquellos referentes que en la historia dieron sus vidas por aquello en lo que creyeron.

Caballeros de Santiago, de Alcántara, de Calatrava y Montesa, en nuestra nación. Unos en defensa de su ciudad, otros en hacer frente al invasor infiel, otros en defensa de la fe Católica y otros en defensa y protección de sus semejantes peregrinos. Todos abandonaron proyectos personales en muchos casos prometedores de gloria y reconocimiento, para ofrecer sus vidas en servicio del otro, en defensa del otro, comprometidos fundamentalmente con lo que creían, más allá de la placentera y cómoda mundanidad social a la que podrían haber accedido.

Hoy ya no se reconocen a los Caballeros, y aquellos que lo pudieren parecer,nos ocupamos de degradarles a meros "voluntarios", "cooperantes internacionales", "agentes sociales", en el mejor de los caso, ó cualquier denominación que no muestre la integridad completa y el compromiso radical de una vida.

Comportarse con nobleza y generosidad es el reto al que todo caballero se enfrenta cada día. Noble y generoso como Aquél que es baluarte de nuestra fe. Nobleza y generosidad, que sólo pueden ser encontradas en el ejercició incondicional y radical del servicio al prójimo.

11/10/2008 18:31 Alfonso Luis Calvente Ortiz #. sin tema

CONSECUENCIAS

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La oración –recuérdalo– no consiste en hacer discursos bonitos, frases grandilocuentes o que consuelen...

Oración es a veces una mirada a una imagen del Señor o de su Madre; otras, una petición, con palabras; otras, el ofrecimiento de las buenas obras, de los resultados de la fidelidad...

Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración. O como se echa el perrillo, a los pies de su amo.

–No te importe decírselo: Señor, aquí me tienes como un perro fiel; o mejor, como un borriquillo, que no dará coces a quien le quiere. (Forja, 73)

Tu oración no puede quedarse en meras palabras: ha de tener realidades y consecuencias prácticas. (Forja, 75)

La heroicidad, la santidad, la audacia, requieren una constante preparación espiritual. Darás siempre, a los otros, sólo aquello que tengas; y, para dar a Dios, has de tratarle, vivir su Vida, servirle. (Forja, 78)

¡Gracias Jose María! ¡Gracias!

DINERO

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La actual "crisis" acentúa, aun más si cabe, la obsesión cotidiana que por el vínculo monetario mantenemos con constante asiduidad. Cuanta frustación, amargura e infelicidad como consecuencia del grave error que supone sustentar la búsqueda de la felicidad y del sentido último de la vida sobre el dinero, la riqueza y el poder.

Desde jóvenes y chiquitos se nos muestra el dinero, como un objetivo, una herramienta o el vehículo para obtener aquello que deseamos y que aparentemente puede satisfacer nuestras incolmables ansias de plenitud existencial. La inclinación egoísta de poseer ha trasformado los proyectos de vida, de una amplia mayoría, en proyectos económicos que establecen meramente las prioridades para alcanzar un mayor beneficio y una mayor disponibilidad económica en la vida.

Y claro, así la realidad del dinero queda perdida y su verdadero sentido se convierte hasta en absurdo. El dinero, que original y fundamentalmente debe ser la representación del valor del trabajo y la labor realizada por cada uno de los miembros de una comunidad, queda convertido en un medio de cambio de curso legal en el cual cualquiera puede ganar o perder.

El dinero no es un objeto, ni siquiera un medio, el dinero no es (debería ser) más que la representación del trabajo o la labor realizada, y nadie tiene potestad para acumular el trabajo o la labor realizada por otros sólo porque se esté en posición de engañar y abusar codiciosamente de los bienes de la tierra.

¡Ay de la restitución mosaica y del año jubilar! La injusticia que impera en el mundo clama al cielo, y las voces y llantos de los inocentes no callarán en el día del Juicio de los ricos y poderosos.

SOLEDAD Y SILENCIO

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Cuando hay silencio, en uno más que en otro, cada uno en la casa que esté atiende a su negocio, a lo que ha venido, que es a tratar de su aprovechamiento espiritual, y académico. Pero cuando no hay silencio, entonces son las quejas, los corrillos, las murmuraciones, las amistades particulares que se fomentan con esas conversaciones y familiaridades; entonces es perder tiempo y hacerlo peder a los otros; y otros muchos inconvenientes que de esto se siguen, cuando no hay el silencio debido, parece casa de seglares, luego si hay silencio parece un paraíso, entrando por la puerta huele todo a santidad, levanta el espíritu y mueve a devoción a los que entran, dirán, verdaderamente el Señor mora aquí: esta es casa de Dios.

 La soledad y el silencio es necesaria mucho o poco, pero necesario, quieres reformar tu vida de oración, refórmese uno en el silencio y yo le doy  por reformado.

 Cuando hablamos muchos entonces hallamos en el examen haber caído en muchas culpas: El que guarda su boca guarda su alma.

 

De un antiguo libro de vida religiosa.

20/10/2008 17:49 Reina #. Religioso

MUTACION

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El ser humano es un ser esencialmente inclinado a la felicidad, y ésta, en el amor. La vocación en el amor es una vocación incolmable, sólo alcanzable en su plenitud más allá de la transformación que inexorablemente producirá la muerte.

El encuentro con Dios, la realización en el bien y la comunión con el prójimo son elementos carácterísticos y ontológicos de la criatura humana en su estado primario.

Esta vocación en el amor, la inclinación natural hacia el bien y la realización plena de la existencia en Dios, al que necesariamente hay que reconocer como creador nuestro, se truncan ante experiencias dolorosas de desamor, desencuentro y sufrimiento, a las que nos sentimos incapaces de vencer en el amor.

La libre voluntad del hombre parece realizar una mutación en los niveles más íntimos y profundos de la espiritualidad humana. La natural inclinación al bien, la divina vocación al amor se trasforman en injusto egoísmo, vanidad sin sentido y una especie de pseudoamor de escaparate que permiten compatibilizar los afectos más cercanos con la injusticia, el mal y la terrible realidad de un ingente número de angelitos que mueren de hambre ante nuestras risas y carcajadas, ante el jolgorio y alegría de nuestras opulentas fiestas, bajo el taconeo de nuestros bailes, frente a la indiferencia generalizada.  

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