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HOY TEOLÓGICO - Alfonso Luis Calvente Ortiz

VIDA

VIDA

Nos acercamos nuevamente a la celebración más trascendente en la vida del cristiano. La Navidad que se acerca es signo de Vida. Celebramos el nacimiento de Aquél que nos trae la vida, y vida eterna. Celebramos que la Vida se hace vida, y el llanto del nacido se transforma en la esperanza de una humanidad desesperanzada.

No obstante, la sociedad española actual, transformada abominablemente, admite más de 112.000 bebés no nacidos asesinados impunemente en un solo año. Nuestros dirigentes políticos y administrativos lejos de reconocer errores se empecinan en fomentar entre nuestros jóvenes y niños un comportamiento sexual promiscuo y libertino. Cualquier niño de 11 años que se acerca a uno de nuestros centros de enseñanza secundaria se encuentra con el primer mensaje que nuestro decadente sistema de enseñanza le propone: "¡Condoneate!". ¡Claro! y si eso falla, pues que no se preocupen, ampliación de la ley del libre e impune asesinato (ley del aborto).

Nuestro refugio, nuestra esperanza frente a tanta injusticia y malignidad, no puede escontrarse sino en aquel humilde pesebre, al cual nuevamente nos acercamos abatidos. Abatidos por tanta injusticia, por tanto egoísmo y tanta soberbia opresora, abatidos pero no derrotados, como buenos soldados de la luz, perdedores de batallas en una guerra que extraordinariamente fue ganada por el Señor de la Vida.

"Porque tú mis vísceras has formado."

"Mi embrión tus ojos lo veían."

"A cada uno pediré cuentas de la vida de su hermano."

"La herencia del Señor son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas."

"La Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto."

"La Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto."

 

 

Austeridad

Austeridad

Austeridad y solidaridad, son principios ineludibles para todo cristiano en estos tiempos que corren.

Escuché en la radio que en Tenerife ya se compran paquetes de comida a 1 €. Cerca de 400.000 canarios se debaten en el humbral de la pobreza. En el mundo, nuestro mundo, el mundo que cada día construimos y realizamos, 800 millones de personas ven consumirse sus vidas miserablemente en la radical pobreza que consume sus cuerpos a causa del hambre.

Sin embargo, nuestros corazones, parece que corren por otros caminos. El Obispo de Tenerife, mi amado y venerado Obispo de Tenerife coherentemente lanza un mensaje de austeridad en el que no escapa la Semana Santa en La Laguna. Que tiempo fuerte, fortísimo, más adecuado para poner en práctica la práctica aústera y solidaria entre cristianos, reducir las procesiones, los gastos, la pompa y demás, y volver los ojos a aquellos en los que realmente debemos reconocer a Cristo crucificado. Pero he ahí que leo con pesar, profunda tristeza y una buena dosis de indignación que "la Junta de Hermandades y Cofradías, colectivos sociales, culturales y vecinales, e incluso sacerdotes y religiosas, están indignados con la pretensión del Obispado."

Claro que, ya no estoy para sorprenderme de nada. Ayer, inexorablemente, murieron cerca de 3000 niños a causa de la malaria (miserable vacuna que cuesta 75 céntimos de euro), hoy siguen muriendo cerca de otros 3000, mañana... (¡Cristo! perdonanos porque no sabemos lo que hacemos) moriran cerca de otros 3000 angelitos enfermos.

MUTACION

MUTACION

El ser humano es un ser esencialmente inclinado a la felicidad, y ésta, en el amor. La vocación en el amor es una vocación incolmable, sólo alcanzable en su plenitud más allá de la transformación que inexorablemente producirá la muerte.

El encuentro con Dios, la realización en el bien y la comunión con el prójimo son elementos carácterísticos y ontológicos de la criatura humana en su estado primario.

Esta vocación en el amor, la inclinación natural hacia el bien y la realización plena de la existencia en Dios, al que necesariamente hay que reconocer como creador nuestro, se truncan ante experiencias dolorosas de desamor, desencuentro y sufrimiento, a las que nos sentimos incapaces de vencer en el amor.

La libre voluntad del hombre parece realizar una mutación en los niveles más íntimos y profundos de la espiritualidad humana. La natural inclinación al bien, la divina vocación al amor se trasforman en injusto egoísmo, vanidad sin sentido y una especie de pseudoamor de escaparate que permiten compatibilizar los afectos más cercanos con la injusticia, el mal y la terrible realidad de un ingente número de angelitos que mueren de hambre ante nuestras risas y carcajadas, ante el jolgorio y alegría de nuestras opulentas fiestas, bajo el taconeo de nuestros bailes, frente a la indiferencia generalizada.  

SOLEDAD Y SILENCIO

SOLEDAD Y SILENCIO

Cuando hay silencio, en uno más que en otro, cada uno en la casa que esté atiende a su negocio, a lo que ha venido, que es a tratar de su aprovechamiento espiritual, y académico. Pero cuando no hay silencio, entonces son las quejas, los corrillos, las murmuraciones, las amistades particulares que se fomentan con esas conversaciones y familiaridades; entonces es perder tiempo y hacerlo peder a los otros; y otros muchos inconvenientes que de esto se siguen, cuando no hay el silencio debido, parece casa de seglares, luego si hay silencio parece un paraíso, entrando por la puerta huele todo a santidad, levanta el espíritu y mueve a devoción a los que entran, dirán, verdaderamente el Señor mora aquí: esta es casa de Dios.

 La soledad y el silencio es necesaria mucho o poco, pero necesario, quieres reformar tu vida de oración, refórmese uno en el silencio y yo le doy  por reformado.

 Cuando hablamos muchos entonces hallamos en el examen haber caído en muchas culpas: El que guarda su boca guarda su alma.

 

De un antiguo libro de vida religiosa.

DINERO

DINERO

La actual "crisis" acentúa, aun más si cabe, la obsesión cotidiana que por el vínculo monetario mantenemos con constante asiduidad. Cuanta frustación, amargura e infelicidad como consecuencia del grave error que supone sustentar la búsqueda de la felicidad y del sentido último de la vida sobre el dinero, la riqueza y el poder.

Desde jóvenes y chiquitos se nos muestra el dinero, como un objetivo, una herramienta o el vehículo para obtener aquello que deseamos y que aparentemente puede satisfacer nuestras incolmables ansias de plenitud existencial. La inclinación egoísta de poseer ha trasformado los proyectos de vida, de una amplia mayoría, en proyectos económicos que establecen meramente las prioridades para alcanzar un mayor beneficio y una mayor disponibilidad económica en la vida.

Y claro, así la realidad del dinero queda perdida y su verdadero sentido se convierte hasta en absurdo. El dinero, que original y fundamentalmente debe ser la representación del valor del trabajo y la labor realizada por cada uno de los miembros de una comunidad, queda convertido en un medio de cambio de curso legal en el cual cualquiera puede ganar o perder.

El dinero no es un objeto, ni siquiera un medio, el dinero no es (debería ser) más que la representación del trabajo o la labor realizada, y nadie tiene potestad para acumular el trabajo o la labor realizada por otros sólo porque se esté en posición de engañar y abusar codiciosamente de los bienes de la tierra.

¡Ay de la restitución mosaica y del año jubilar! La injusticia que impera en el mundo clama al cielo, y las voces y llantos de los inocentes no callarán en el día del Juicio de los ricos y poderosos.

CONSECUENCIAS

CONSECUENCIAS

La oración –recuérdalo– no consiste en hacer discursos bonitos, frases grandilocuentes o que consuelen...

Oración es a veces una mirada a una imagen del Señor o de su Madre; otras, una petición, con palabras; otras, el ofrecimiento de las buenas obras, de los resultados de la fidelidad...

Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración. O como se echa el perrillo, a los pies de su amo.

–No te importe decírselo: Señor, aquí me tienes como un perro fiel; o mejor, como un borriquillo, que no dará coces a quien le quiere. (Forja, 73)

Tu oración no puede quedarse en meras palabras: ha de tener realidades y consecuencias prácticas. (Forja, 75)

La heroicidad, la santidad, la audacia, requieren una constante preparación espiritual. Darás siempre, a los otros, sólo aquello que tengas; y, para dar a Dios, has de tratarle, vivir su Vida, servirle. (Forja, 78)

¡Gracias Jose María! ¡Gracias!

CABALLERO

CABALLERO

Hecho de menos aquellos referentes que en la historia dieron sus vidas por aquello en lo que creyeron.

Caballeros de Santiago, de Alcántara, de Calatrava y Montesa, en nuestra nación. Unos en defensa de su ciudad, otros en hacer frente al invasor infiel, otros en defensa de la fe Católica y otros en defensa y protección de sus semejantes peregrinos. Todos abandonaron proyectos personales en muchos casos prometedores de gloria y reconocimiento, para ofrecer sus vidas en servicio del otro, en defensa del otro, comprometidos fundamentalmente con lo que creían, más allá de la placentera y cómoda mundanidad social a la que podrían haber accedido.

Hoy ya no se reconocen a los Caballeros, y aquellos que lo pudieren parecer,nos ocupamos de degradarles a meros "voluntarios", "cooperantes internacionales", "agentes sociales", en el mejor de los caso, ó cualquier denominación que no muestre la integridad completa y el compromiso radical de una vida.

Comportarse con nobleza y generosidad es el reto al que todo caballero se enfrenta cada día. Noble y generoso como Aquél que es baluarte de nuestra fe. Nobleza y generosidad, que sólo pueden ser encontradas en el ejercició incondicional y radical del servicio al prójimo.

CONVERSAR

CONVERSAR

El fundamento de una vida cristiana no puede ser otro que la íntima comunicación con Jesucristo resucitado, real y presente en nuestras vidas. en este sentido San José María nos ofrece unas referencias necesarias e insustituíbles que nos guiarán en el encuentro con el que se revela como guía y maestro en nuestras vidas.
“¿He conversado con Él?”
Es posible que te asuste esta palabra: meditación. –Te recuerda libros de tapas negras y viejas, ruido de suspiros o de rezos como cantilenas rutinarias... Pero eso no es meditación. Meditar es considerar, contemplar que Dios es tu Padre, y tú, su hijo, necesitado de ayuda; y después darle gracias por lo que ya te ha concedido y por todo lo que te dará. (Surco, 661)


Para tu examen diario: ¿he dejado pasar alguna hora, sin hablar con mi Padre Dios?... ¿He conversado con El, con amor de hijo? –¡Puedes! (Surco, 657)

El único medio para conocer a Jesús: ¡tratarlo! En El, encontrarás siempre un Padre, un Amigo, un Consejero y un Colaborador para todas las actividades nobles de tu vida cotidiana...

- Y, con el trato, se engendrará el Amor. (Surco, 662)

"Quédate con nosotros, porque ha oscurecido..." Fue eficaz la oración de Cleofás y su compañero.

–¡Qué pena, si tú y yo no supiéramos "detener" a Jesús que pasa!, ¡qué dolor, si no le pedimos que se quede! (Surco, 671)

HOMBRE

HOMBRE

El hombre, ¿qué es el hombre si prescinde de Dios? ¿Qué razón de su existencia encuentra el hombre cuando prescinde de Dios? ¿Quién es el hombre, cualquier hombre, si no es más que hombre?

Actualmente, de igual forma que el hombre prescinde de Dios, la humanidad prescinde de la individualidad del ser humano, del individuo. La filosofía contemporanea, ante la realidad social actual, justifica toda acción en el mundo en arras de la conciencia global y del ser humano como conjunto de la humanidad, a la cual no le importa prescindir de cuantos individuos sean necesarios y en la forma que sea necesaria, en pos de unos fines que realmente responden a los intereses de unos reducidos grupos de "privilegiados" del poder y el dinero.

Y es así, que el hombre tiende a olvidar su trascendencia individual. Insertos en el sistema global, ante el miedo a la sustitución, bajo la costante amenaza de la innecesariedad de la persona individual, frente a la superpoblación y superdemanda de vida desarrollada sistematizadamente, el individuo olvida lo que tenga que olvidar y se adapta a un mundo inaceptable (hambre, guerra, desprecio a la naturaleza, corrupción, terrible, degeneración, perversión y truculenta, miserable e inhumana injusticia social).

NACIONALISMO

NACIONALISMO

Están bastante claros los motivos económicos y políticos que mueven a aquellos que, ansiosos de ostentar un mayor poder y de manejar facticamente mayores herramientas de opresión y esclavitud, lejos de promover el arraigo culturar de una tierra, imponen un nacionalismo opresor cuya experiencia histórica nos desborda por los resultados manados del nacionalsocialismo alemán.

Soy valenciano y valenciano orgulloso de su tierra y de su lengua. Orgullo que siento en el arraigo cultural y humano de la tierra que me vió nacer y en la que me crié. Orgullo voluntario y libre de amar lo valenciano y usar el valenciano como lengua que me une más íntimamente con aquellas personas con las que libremente me apetece usarlo.

La experiencia de esta semana no me hace más que personaliza experiencialmente lo que era sabido y conocido. Envié un curriculum solicitando plaza de profesor de religión en Barcelona (pensé que cabría la remota posibilidad que hubiera un grupo de padres que desearán educar a sus hijos en religión católica en castellano). El Arzobispado me respondio rápida y amablemente: "Para impartir clases de religión en Cataluña es necesario poseer el nivel C de Catalán." Así están las cosas, aquí en Canarias ningún catalán se encontrará con un problema similiar para impartir religión u otra asignatura, ni para ocupar puesto de trabajo público alguno.

Que risa da leer eso que dice el artículo 14 de la Constitución ¿Española?: "Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social."

Aunque en política ya sabemos que parece ser que todo vale. Lo que más pena me da es no poder recorrer las páginas del Arzobispado de Barcelona en Castellano; ¡no existe tal opción!

Ayer se manifestaron miles de personas por las calles de Barcelona. Miles de ovejas que parecían sin pastor. "En Cataluña nuestra sociedad es bilingüe"; "Contra la imposición linguística"; fueron mensajes lanzados por los miles de integrantes del gran rebaño castellano parlante.

Sólo recordaré, a aquellos a los que todavía les interese recordar, lo que la Iglesia Universal proclamo hace ahora más de 40 años:

"Para establecer un verdadero orden económico universal hay que abolir los excesivos afanes de lucro, las ambiciones nacionalistas, el deseo de dominación política, los cálculos de carácter militarista, así como las maquinaciones para difundir e imponer las ideologías." (Concilio Vaticano II - Gaudium et Spes 85.3)

Tibieza

Tibieza

Realizarse como cristiano supone una lucha diaria que no encuentra descanso alguno, salvo aquel respiro que el anticipo del eterno encuentro con nuestro amor salvífico Jesucristo nos proporciona en aquellos momentos que sólo a Él le corresponde señalar.

El reto, la meta, el desafío, no es simple ni sencillo.Son incontables, inacabables, las batallas que debemos librar y los demonios y enemigos que debemos batir. Fija la mirada en la Cruz debemos ser fiel reflejo de Aquél en quien hemos depositado nuestra confianza, Aquél que es el único fundamento de nuestra fe: Jesucristo, Jesús de Nazaret, el mismo Jesús histórico, el mismo Cristo de nuestra fe.

Y es ahí donde creo fallamos los más tibios y mediocres. Olvidamos las palabras de nuestro amado. Aquellas palabras que fueron pronunciadas hace casi 2000 años, especialmente pronunciadas para mi, para tí, para cada uno que desea escucharlas hoy con especial afecto y sincero corazón: "Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."

El cristianismo no es una filosofía, un modo de pensar, o una opción sincretista amoldable a las preferencias de cada uno. El cristianismo es la manera, única y específica de encontrarse, conocer y seguir a Dios que hecho hombre nos ha salido al encuentro, al rescate.

Dos mil años no son obstáculo frente a tantas debilidades y miserias que se manifiestan en mi vida. Dos mil años son nada para la imperecedera voz que clamó un día por mi nombre. Dos mil años se diluyen en un encuentro que sólo a través de una perseverante voluntad y una desbordante Gracia se hace real y tangible en la profunda experiencia de nuestro cristiano caminar.

 

Otros, que supieron abrazar y aceptar la exultante gracia y misericordia de Dios, saben bien alertarnos para que teniendo oidos oigamos:

¡Cómo vas a salir de ese estado de tibieza, de lamentable languidez, si no pones los medios! Luchas muy poco y, cuando te esfuerzas, lo haces como por rabieta y con desazón, casi con deseo de que tus débiles esfuerzos no produzcan efecto, para así autojustificarte: para no exigirte y para que no te exijan más. (Surco, 146)

¡Bla bla bla!

¡Bla bla bla!

Nuestra vida discurre y pasa. Los días se suceden impasivos ante los acontecimientos que trascurren en nuestro mundo. ¿Cuantas palabras se pronunciaran cada día en nuestro planeta?

A la mayoría de la gente le encanta hablar. Se habla del tiempo, del futbol, de la crisis, de la Jurado, de la televisión, de deportes, de espectáculos, de política, de filosofía (los menos), e incluso de religión (especie en extinción). Hablamos y hablamos, y no nos cansamos. Conforme hablamos el intelecto humano utiliza un recurso muy propio de las personas incompletas; nos justificamos con una mera propuesta de intenciones, lo pensamos e incluso nos atrevemos a decirlo, pero qué hacemos: ¡Nada!

Hoy he tenido tiempo de escuchar un rato la radio (últimamente si algo me sobra es tiempo, la verdad). He ido cambiando como suelo hacer la sintonía escuchando diversas cadenas (me he atrevido a sintonizar incluso la SER, hay que ver hasta donde le puede alcanzar a uno la depresión). Tertulias, entrevistas, declaraciones, alocuciones, redacciones, etc; palabras, palabras, palabras: ¡Bla bla bla! Convenios, acuerdos, negociaciones, congresos, reuniones, valoraciones, observaciones e incluso alguna reprobación de la actitud política de algún egoista incompetente del turno.

El resultado ha sido que despues de tanto bla bla bla, he pensado que hoy, como todos los días morirán cerca de 3.000 niños por culpa de la malaria (maldita vacuna que cuesta 0,75 €), otros 12.000 morirán como consecuencia del hambre y la desnutrición; hoy como ayer 800.000.000 de personas seguirán padeciendo una situación indigna e inhumana de hambre e inanición; hoy como mañana 2.400.000.000 de personas tendrán que sobrevivir con menos de 2.€.

He decido apagar la radio. Me he propuesto pasar del bla bla bla, y ponerme a trabajar. En mi situación, sea cual fuere, algo puedo hacer, siempre se puede hacer algo, aunque sea esperar. He decidido que no hay otra cosa razonable más que trabajar por los más necesitados, por aquellos que padecen las consecuencias de nuestro horrible y deleznable egoísmo indiferente, por aquellos que gritan silenciosamente en el inhumano olvido de sus supuestos hermanos que perdidos en la egolatría del estado del bienestar se olvidan incluso de ser humanos.

Hoy igual que ayer el bla bla bla continuará mayoritariamente. Pero hoy también, igual que ayer, habrá personas que sabrán callar, guardar silencio y hacer lo que deben y pueden hacer.

PASTOR

PASTOR

Pastor es aquél que pastorea, aquél que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas. No parece difícil la tarea tal y como se presenta la definición. Pero en la realidad trascendental de la vida del ser humano la tarea del pastor se presenta ardua y difícil. Pastorear se nos antoja fácilmente reducible a un ejercicio rutinario en el que las ovejas o el ganado según se trate no sean tratadas más que como eso, ovejas, ganado. Pero cuando la tarea de guardar y guiar se traspone a seres humanos nos encontramos que cada oveja, cada miembro del rebaño es una persona, un ser humano, una vida única, irrepetible, amada infinitamente por Dios, por Jesucristo el Buen Pastor.

Jesús nos presenta la figura del Buen Pastor como aquel que da su vida por sus ovejas, aquel que abandona todo por la oveja perdida, por la oveja en dificultades. El Buen Pastor es aquel que se hace rebaño en el rebaño y baja y se abaja hasta donde el rebaño se encuentra, sea en chabolas, en basureros, en la indigencia de la droga, la prostitución o la absoluta marginación.Pastor bueno, que se desentiende de lo suyo, de sus proyectos, de sus anhelos, de sus quehaceres e incluso de sus obligaciones para darse por el rebaño, por cada una de las ovejas que integran el rebaño y especialmente por aquellas que más perdidas se encuentran.

Cuanta falta de pastores tenemos. Rebaños y rebaños de indigentes sin pastor, rebaños de marginados, de pobres, de moribundos, de enfermos y desarraigados, multitudes incontables de rebaños perdidos en los lugares más indignos e inhumanos de este mundo, tantos cansados y decaídos como ovejas sin pastor. Faltando tanto pastor como falta, sobreabundando tanto rebaño como sobreabunda, desparramadas tantas ovejas perdidas, quizás falten algunos que puedan ayudar a los pastores a pastorear, a cuidar y velar por el rebaño, quizás sobren reuniones (ya conocemos aquello de reunión de pastores...), planes y estructuras; que bonitos corrales, maravillosas estancias para ovejas y pastores; ovejas que nunca llegarán a conocer el corral porque ni siquiera llegaron a conocer al pastor.

  "Os aseguro que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino saltando por otra parte, es un ladrón y un salteador. Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guarda le abre la puerta y las ovejas reconocen su voz; él llama a sus ovejas por sus nombres y las saca fuera. Y cuando ha sacado todas sus ovejas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños". Jesús les puso esta semejanza, pero ellos no entendieron qué quería decir. Por eso Jesús se lo explicó así: "Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entra por mí se salvará; entrará y saldrá y encontrará pastos. El ladrón sólo entra para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante."

EXALTACIÓN

EXALTACIÓN

 

El día de la Exaltación de la Cruz ha sido vivido con intensidad en determinados lugares. No estoy refiriéndome a aquellos lugaren en donde la liturgia y las celebraciones adquieren un carácter especial por la festividad local, que también. Me refiero a ese mundo que decidimos obviar cotidianamente y que carga con la Cruz de ese Cristo que se nos hace presente en el prójimo, en nuestros semejantes. Esa Cruz adquiere estos día un protagonismo especial en tantos hermanos que padecen los efectos del huracan Ike. Noticias como "Ike arrasa en el oriente cubano" ó "Ike deja tras de si 500 muertos en Haití", han cruzado durante unos instantes nuestras vidas. Sin embargo, como siempre, la noticia pasa pero la Cruz se queda.

Y amar a la Cruz, exaltarla, no es otra cosa que aceptar el dolor, las dificultades, las miserias y las contrariedades de nuestras vidas. La exaltación de la Cruz nos invita a confiar en ella, a aceptarla y a abrazar la esperanza de que tras la Cruz se encuentra Él, el Amado, Áquel en el que todo cobra un sentido y obtiene su justificación.

 

Sobre la Cruz san Jose María nos aporta una maravillosa visión:

La Cruz, ¡la Santa Cruz!, pesa: «Fiat, adimpleatur...!» –¡Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios sobre todas las cosas! Amén. Amén. (Forja, 769)

La Cruz no es la pena, ni el disgusto, ni la amargura... Es el madero santo donde triunfa Jesucristo..., y donde triunfamos nosotros, cuando recibimos con alegría y generosamente lo que El nos envía. (Forja, 788)

¡Sacrificio, sacrificio! –Es verdad que seguir a Jesucristo –lo ha dicho El– es llevar la Cruz. Pero no me gusta oír a las almas que aman al Señor hablar tanto de cruces y de renuncias: porque, cuando hay Amor, el sacrificio es gustoso –aunque cueste– y la cruz es la Santa Cruz.

 

 

CIVILIZACIÓN

CIVILIZACIÓN

Termino de leer el libro de Martin Maier "Monseñor Romero Maestro de espiritualidad".  La espiritualidad es algo íntimo y personal pero común; es el vínculo de común-unión entre los hombres de buena voluntad. Maier nos presenta el espíritu, la espiritualidad de Romero, con la que me siento unido íntimamente.

Romero, al igual que otros muchos, fue capaz de hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad del mundo, de nuestro mundo. Mons. Ellacuria la plasmaría con claridad en su último artículo, antes de ser asesinado, y que Maier resume con sencillez en su obra:

"Las soluciones que el Primer Mundo ofrece (al Tercer y Cuarto Mundo) no pueden ser soluciones verdaderas, porque no son aplicables con carácter universal. Es sencillamente imposible que el Tercer Mundo viva solo, en forma aproximada, como el Primer Mundo, porque para ello faltan los recursos naturales y esto conduciría también a un colapso global en el plano ecológico. Solo podrá hacerse como modelo el proyecto de un orden mundial, que pueda aplicarse con carácter universal. Por eso es necesario abogar por una civilización de la pobreza, una civilización de la austeridad compartida. La civilización de la pobreza "hace de la satisfacción universal de las necesidades básicas el principio del desarrollo, y del acrecentamiento de la solidaridad compartida el fundamento de la humanización"   

MENTECATO

MENTECATO

Quisiera mostrar un texto, aprovechando la sequedad intelectual que ocasionan ciertos acontecimientos mundanos, que he encontrado poniendo en orden uno de mis mayores tesoros terrenos: unos pocos libros que conseguí recoger de mi abuela.

 

El texto en sí fue publicado en 1910, aunque pudiera haberlo sido esta mañana. Su autor el P. Ramón Ruiz Amado de la Compañía de Jesús. El título de la obra "La Piedad Ilustrada.

 

"Con este nombre pretendemos designar lo contrario diametralmente a ese modo de considerar la Religión, por desgracia tan frecuente en nuestros días, como si fuera sólo un sentimiento dulce del alma, sin raices en la inteligencia ni eficacias en la voluntad racional.

Ese SENTIMENTALISMO RELIGIOSO, funesto para los que lo profesan, a los cuales entretiene en los tiempos bonancibles, y abandona desarmados en las más graves tormentas de la vida; y no menos detractivo para la Religión, que por él se convierte en una debilidad de almas afeminadas, despreciable para los corazones varoniles y para las inteligencias ávidas de la verdad; tuvo su origen (por lo menos en su moderna manifestación) en la filosofía subjetiva del pasado siglo.

Manuel Kant, extraviado entre los laberintos de la razón pura, y sintiéndose arrastrado por el vórtice del escepticismo que pretendía combatir, se agarró con la ciega tenacidad del naúfrago a esos que llamó dictámenes de la razón práctica, pero que en rigor no son sino vagos sentimientos del alma, ya que, la razón práctica verdaderamente tal, no puede andar divorciada de a razón pura o especulativa.

La Religión, considerada de esa suerte como un sentimiento más o menos connatural, pero sin fundamento en la verdad objetiva, no es más que una cobardía del corazón; una especie de coco de las personas mayores, cuyo temor se desvanece ante los ardientes ímpetus de las pasiones.

Por otra parte, ¡el que adora a un Dios en quien no cree, no es religioso, sino hipócrita o mentecato!

Espítiu Santo

Espítiu Santo

“El Espíritu Santo nos configura con Cristo”
La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto (Camino, 529).


La Santa Misa nos sitúa de ese modo ante los misterios primordiales de la fe, porque es la donación misma de la Trinidad a la Iglesia. Así se entiende que la Misa sea el centro y la raíz de la vida espiritual del cristiano. Es el fin de todos los sacramentos. En la Misa se encamina hacia su plenitud la vida de la gracia, que fue depositada en nosotros por el Bautismo, y que crece, fortalecida por la Confirmación. Cuando participamos de la Eucaristía, escribe San Cirilo de Jerusalén, experimentamos la espiritualización deificante del Espíritu Santo, que no sólo nos configura con Cristo, como sucede en el Bautismo, sino que nos cristifica por entero, asociándonos a la plenitud de Cristo Jesús.

La efusión del Espíritu Santo, al cristificarnos, nos lleva a que nos reconozcamos hijos de Dios. El Paráclito, que es caridad, nos enseña a fundir con esa virtud toda nuestra vida; y consummati in unum, hechos una sola cosa con Cristo, podemos ser entre los hombres lo que San Agustín afirma de la Eucaristía: signo de unidad, vínculo del Amor. (Es Cristo que pasa, 87)

San Jose María Escribá de Balaguer

Estructuras

Estructuras

En teología estamos acostumbrados a manejar el término "estructuras de pecado", aunque parece ser que a menudo olvidamos que una "estructura", y en particular cuando nos referimos a una que presenta una profunda injusticia humana y social, no es más que la organizada convivencia de un conjunto de personas.

 

La pasada cumbre de la FAO, celebrada en Junio, pone de relieve la pecaminosa estructura global que provocamos especialmente el reducido número de personas pertenecientes al primer mundo. Más de 100 millones de personas ven sus vidas gravemente amenazadas por el hambre radical que padecen (de hecho miles de niños mueren cada día como consecuencia directa de la hambruna); más de 850 millones de personas viven hambrientas, de las que 400 millones viven en zonas rurales).

 

En un comunicado de Manos Unidas publicado en la revista Misioneros Javerianos (www.javerianos.org) podemos leer: "Por justicia y dignidad, hay que denunciar el discurso hipócrita de los paises ricos sobrealimentados que con una mano saquean las materias primas y arruinan las débiles economías de los países pobres; y con la otra donan cantidades exiguas de ayuda comparadas con las suvenciones que aplican a la producción, exportación y comercialización de sus propios productos".

Bien podríamos decir: ""Por justicia y dignidad, hay que denunciar la conciencia hipócrita de los ciudadanos de los paises ricos sobrealimentados que con una mano disfrutan de los beneficios que ocasionan la pobreza y la injusticia en el mundo; y con la otra donan cantidades exiguas de ayuda, que parece les permite disfrutar tranquilamente de la sobreabundancia de bienes frente a una inmenso mar de pobreza, hambre y dolor, provocado principalmente por la injusta distribución, disposición y consumo de los bienes del mundo, de los que debemos saber, somos simples administradores."

 

ROSTROS

ROSTROS

La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela:

- rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables; los niños vagabundos y muchas veces explotados de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar;

- rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación;

- rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos que, viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres;

- rostros de campesinos que, como grupo social, viven relegados en casi todo nuestro "mundo", a veces privados de tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan;

- rostros de obreros frecuentemente mal retribuídos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos;

- rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos;

-rostros de marginados y hacinados urbanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales, frente a la ostentación de la riqueza de otros sectores sociales;

-rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen.

Mons. Oscar Arnulfo Romero (4ª Carta Pastoral)

FAMILIA

FAMILIA

Familia de Jesús es una bonita revista dirigida y editada por mi querido José Alcazar S.

Llevar a Cristo al corazón del Hombre moderno con los medios de comunicación de nuestro tiempo es el lema elegido por la publicación, y que sacado del Concilio Vaticano II pretende mostrar los objetivos y motivaciones que cada dos meses sacan a la luz este maravilloso medio de comunicación.

Temas como "La miseria del mediocre", "La libertad de Obedecer" ó "Carta de Adán a Eva" configuran el último número.

Una publicación más que interesante y que (debo decirlo) en la última contraportada presentaba la edición de este Blog en Internet.

Podemos consultar los números de la revista y solicitar una suscripción en www.familiadejesus.com