Paz
El 8 de junio de 2014 la Congregación para el Culto Divino difundió una carta circular sobre "El Significado Ritual del Don de la Paz en la Misa". En dicha carta se recordaba el sentido teológico propio que el rito de la paz tiene en la Santa Misa. Al mismo tiempo se hacía presente la problemática que la celebración actual de dicho rito presentaba, y como se había afrontado el problema desde que S.S. Benedicto XVI, en la Exhortación Apostólica post-sinodal Sacramentum Caritatis, había encomendado a la Congregación la tarea de considerar la problematica referida, "con el fin de salvaguardar el valor sagrado de la celebración eucarística y el sentido del misterio en el momento de la Comunión Sacramental".El documento que incluye recomendaciones dirigidas a las conferencias episcopales para afrontar un problema que afecta nuclearmente al sentido de la celebración eucarística, califica específicamente como ABUSOS algunas prácticas en las que tristemente ya estamos habituados a participar, y frente a las que nadie parece que se conmueve. En concreto dice:
"Será necesario que en el momento de darse la paz se eviten algunos abusos tales como:
- La introducción de un "canto para la paz", inexistente en el Rito Romano.
- Los desplazamientos de los fieles para intercambiarse la paz.
- El que el sacerdote abandone el altar para dar la paz a algunos fieles.
- Que en algunas circunstancias, como la solemnidad de Pascua o de Navidad, o durante las celebraciones rituales, como el Bautismo, la Primera Comunión, la Confirmación, el Matrimonio, las sagradas Ordenes, las Profesiones religiosas o las Exequias, el darse la paz sea ocasión para felicitar o expresar condolencias entre los presentes."
En esta época postmoderna en la que se impone que sólo tiene importancia lo que algunos desean que la tenga, y en la que la salvación de las almas es una minucia irrelevante (bien porque ya todos se salvan, o bien porque no es necesaria la salvación), considerar que en la liturgia, como recuerda el Catecismo en su número 1068, " - se ejerce la obra de nuestra redención -, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía," y que esta realidad "contribuye mucho a que los fieles, en su vida, expresen y manifiesten a los demás el misterio de Cristo y la naturaleza genuina de la verdadera Iglesia (SC 2)", es algo que viene a redundar en la intolerancia de la "Verdad Cristiana".
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