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HOY TEOLÓGICO - Alfonso Luis Calvente Ortiz

ORACIÓN DIARIA

ORACIÓN DIARIA Ojeando las obras de Monseñor Sarah he encontrado esta oración que configuró San Pío X. Son tantos los defectos y limitaciones que acumulo, tantas las cosas que debe cambiar en mí, que me he visto reflejado en mi necesidad en esta oración. No se trata de alargar letanías ni realizar oraciones interminables; se trata de hacer presente cada día en mi cabeza y en mi corazón la necesidad imperante de ser cada vez un poco más semejente al Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María:

Oración diaria de San Pío X 

¡Oh Jesús!, manso y humilde de corazón, escúchame:
—del deseo de ser reconocido, líbrame, Señor
—del deseo de ser estimado, líbrame, Señor
—del deseo de ser amado, líbrame, Señor
—del deseo de ser ensalzado, líbrame, Señor
—del deseo de ser alabado, líbrame, Señor
—del deseo de ser preferido, líbrame, Señor
—del deseo de ser consultado, líbrame, Señor
—del deseo de ser aprobado, líbrame, Señor
—del deseo de quedar bien, líbrame, Señor
—del deseo de recibir honores, líbrame, Señor
—del temor de ser criticado, líbrame, Señor
—del temor de ser juzgado, líbrame, Señor
—del temor de ser atacado, líbrame, Señor
—del temor de ser humillado, líbrame, Señor
—del temor de ser despreciado, líbrame, Señor
—del temor de ser señalado, líbrame, Señor
—del temor de perder la fama, líbrame, Señor
—del temor de ser reprendido, líbrame, Señor
—del temor de ser calumniado, líbrame, Señor
—del temor de ser olvidado, líbrame, Señor
—del temor de ser ridiculizado, líbrame, Señor
—del temor de la injusticia, líbrame, Señor
—del temor de ser sospechado, líbrame, Señor.

Jesús, concédeme la gracia de desear:
—que los demás sean más amados que yo
—que los demás sean más estimados que yo
—que en la opinión del mundo otros sean engrandecidos y yo humillado
—que los demás sean preferidos y yo abandonado
—que los demás sean alabados y yo menospreciado
—que los demás sean elegidos en vez de mí en todo
—que los demás sean más santos que yo, siendo que yo me santifique debidamente.

De ser desconocido y pobre, Señor, me alegraré.
De estar desprovisto de perfecciones naturales de cuerpo y de espíritu, Señor, me alegraré.
De que no se piense en mí, Señor, me alegraré.
De que se me ocupe en los empleos más bajos, Señor, me alegraré.
De que ni se dignen usarme, Señor, me alegraré.
De que no se me pida mi opinión, Señor, me alegraré.
De que se me deje en el último lugar, Señor, me alegraré.
De que no me hagan cumplidos, Señor, me alegraré.
De que me reprueben a tiempo y a destiempo, Señor, me alegraré.


Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia,
porque suyo es el Reino de los Cielos.

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