ORACIÓN DIARIA
Ojeando las obras de Monseñor Sarah he encontrado esta oración que configuró San Pío X. Son tantos los defectos y limitaciones que acumulo, tantas las cosas que debe cambiar en mí, que me he visto reflejado en mi necesidad en esta oración. No se trata de alargar letanías ni realizar oraciones interminables; se trata de hacer presente cada día en mi cabeza y en mi corazón la necesidad imperante de ser cada vez un poco más semejente al Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María:Oración diaria de San Pío X
¡Oh Jesús!, manso y humilde de corazón, escúchame:
del deseo de ser reconocido, líbrame, Señor
del deseo de ser estimado, líbrame, Señor
del deseo de ser amado, líbrame, Señor
del deseo de ser ensalzado, líbrame, Señor
del deseo de ser alabado, líbrame, Señor
del deseo de ser preferido, líbrame, Señor
del deseo de ser consultado, líbrame, Señor
del deseo de ser aprobado, líbrame, Señor
del deseo de quedar bien, líbrame, Señor
del deseo de recibir honores, líbrame, Señor
del temor de ser criticado, líbrame, Señor
del temor de ser juzgado, líbrame, Señor
del temor de ser atacado, líbrame, Señor
del temor de ser humillado, líbrame, Señor
del temor de ser despreciado, líbrame, Señor
del temor de ser señalado, líbrame, Señor
del temor de perder la fama, líbrame, Señor
del temor de ser reprendido, líbrame, Señor
del temor de ser calumniado, líbrame, Señor
del temor de ser olvidado, líbrame, Señor
del temor de ser ridiculizado, líbrame, Señor
del temor de la injusticia, líbrame, Señor
del temor de ser sospechado, líbrame, Señor.
Jesús, concédeme la gracia de desear:
que los demás sean más amados que yo
que los demás sean más estimados que yo
que en la opinión del mundo otros sean engrandecidos y yo humillado
que los demás sean preferidos y yo abandonado
que los demás sean alabados y yo menospreciado
que los demás sean elegidos en vez de mí en todo
que los demás sean más santos que yo, siendo que yo me santifique debidamente.
De ser desconocido y pobre, Señor, me alegraré.
De estar desprovisto de perfecciones naturales de cuerpo y de espíritu, Señor, me alegraré.
De que no se piense en mí, Señor, me alegraré.
De que se me ocupe en los empleos más bajos, Señor, me alegraré.
De que ni se dignen usarme, Señor, me alegraré.
De que no se me pida mi opinión, Señor, me alegraré.
De que se me deje en el último lugar, Señor, me alegraré.
De que no me hagan cumplidos, Señor, me alegraré.
De que me reprueben a tiempo y a destiempo, Señor, me alegraré.
Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia,
porque suyo es el Reino de los Cielos.
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