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BENEDICTO

Publicado: 17/02/2011 20:22 por Alfonso Luis Calvente Ortiz en Actualidad
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No debemos caer, los católicos españoles, en  la actual corriente laicista que inserta, en muchos casos, sus inicuos humos en el seno más íntimo de nuestras comunidades. Me refiero a la indiferencia que se manifiesta respecto a las enseñanzas y palabras del Papa Benedicto XVI , es más, al hecho que la propia persona del Papa se ignora como Vicario de Cristo, cabeza de la Iglesia y sucesor de Pedro.

Cuando asistimos a noticias o presenciamos comentarios sobre palabras de nuestro amado Papa, éstos suelen ser en la mayoría de los casos peyorativos, y en el mejor de los casos breves brisas que se vanalizan y se rebajan a la condición de la indiferencia.

Se habló en su día del viaje de Benedicto XVI a España en su visita a Santiago y a Barcelona. Poco quedó después de la tergiversación malintencionada de sus palabras y de la inicua manipulación a la que siempre son dados los entes mediáticos. La pena en todo esto es que los católicos poco hacemos para contrarrestar el grito de mal, mal que se enraiza y profundiza en nuestra sociedad cuanto más el bien calla.

Las palabras de nuestro Santo Padre, sus enseñanzas y comentarios deben ahondar en nuestros corazones y deben encontrar amplificación en el testimonio vivo de nuestras personas. Para muestra, he recopilado textualmente algunos de los mensajes e ideas que Benedicto XVI sembró entre nosotros (que aprendan a leer y a escuchar aquellos que adoran el arte de la terjiversación):

 

"En lo más íntimo de su ser, el hombre está siempre en camino, está en busca de la verdad. La Iglesia participa de ese anhelo profundo del ser humano y ella misma se pone en camino, acompañando al hombre que ansía la plenitud de su propio ser. Al mismo tiempo, la Iglesia lleva a cabo su propio camino interior, aquél que conduce a través de la fe, la esperanza y el amor, a hacerse trasparencia de Cristo para el mundo. Ésta es su misión y éste es su camino: ser cada vez más, en medio de los hombres, presencia de Cristo, "a quien Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia santificación y redención". Por eso, tambien yo me he puesto en camino para confirmar en la fe a mis hermanos."

 

"También yo quisiera invitar a España y a europa a edificar su presente y a proyectar su futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y nunca la hiere, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos. Una España y una Europa no sólo preocupadas de las necesidades materiales de los hombres, sino también de las morales y sociales, de las espirituales y religiosas, porque todas ellas son exigencias genuínas del único hombre y sólo así se trabaja eficaz, íntegra y fecundamente por su bien."

 

"Entre verdad y libertad hay una relación estrecha y necesaria. La búsqueda honesta de la verdad, la aspiración a ella, es la condición para la auténtica libetad. No se puede vivir una sin otra... sin esa aspiración a la verdad, a la justicia y a la libertad, el hombre se perdería a sí mismo."

 

"Para losdiscípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser. Un servicio que no se mide por loscriterios mundanos de lo inmediato, lo material y vistoso, sino porque hace presente el amor de Dios a todos los hombres y en todas sus dimensiones, y da testimonio de Él, incluso en los gestos más sencillos."

 

"El amor indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad. Por eso, la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realñización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar."

 

"Os pido que sigáis socorriendo a los más pequeños y menesterosos, dándoles lo mejor de vosotros mismos."

 

"Es imprescindible que los nuevos desarrollos tecnológicos en el campo médico nunca vayan en detrimento a la vida y la dignidad humana, de modo que quienes padecen enfermedades o minusvalías psíquicas o físicas puedan recibir siempre aquel amor y atenciones que los haga sentirse valorados como personas en sus necesidades concretas."

 

"He deseado abrazar a todos los españoles, sin excepción alguna, y a tantos otros que viven entre vosotros, sin haber nacido aquí."

 

Benedicto XVI - España 2010

 

 

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