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ESPLENDOR

Publicado: 24/03/2010 11:09 por Alfonso Luis Calvente Ortiz en Actualidad
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El esplendor de la verdad, "Veritatis Splendor", es el título de la Carta Enciclica del Sumo Pontífice Juan Pablo II dirigida a todos los Obispos e la Iglesia Católica sobre algunas cuestiones fundamentales de la enseñanza moral de la Iglesia.

 

Vengo a introducir este texto del Magisterio en este punto, porque creo necesario recordar que ante hechos tan ignomiosos, como la aprobación de la nefanda Ley del Aborto en España, no se puede titubear o intentar matizar las actitudes de algunos por muy soberanos y reales que sean. Más cuando corresponde a estas altas responsabilidades del estado y del gobierno velar y garantizar los derechos fundamentales e inalienables de los seres humanos que Dios ha puesto bajo su autoridad. Desde el Rey, pasando por todo parlamentario y senador, político y asesor, hasta el último de los responsables públicos, incurren en un grave pecado de escándalo cuando con su actitud y actuación proponen e incitan a valorar la ignominia del homicidio y el asesinato del más indefenso e inocente como un derecho y un bien social.

 

Juan Pablo II trasmite dentro del Magisterio Eclesial a sus Obispos que: "La voz de la conciencia ha recordado siempre sin ambigüedades que hay verdades y valores morales por los cuales se debe estar dispuestos a dar incluso la vida" (VS 94)

 

Para aclarar que nadie por cargo o situación puede quedar eximido de su obligación para con Cristo, cuando má debiera testimoniar su fidelidad al Evangelio, la encíclica refiere: "Existe no obstante un testimonio de coherencia que todos los cristianos debes estar dispuestos a dar cada día, incluso a costa de sufrimientos y de grandes sacrificios." (VS 93)

 

Finalmente y en palabras de Pablo VI, de feliz memoria, el referido magisterio recuerda a los Obispos que: "No disminuir en nada la doctrina salvadora de Cristo es una forma eminente de caridad hacia las almas. Pero ello ha de ir acompañado siempre con lapaciencia y la bondad de la que el Señor mismo ha dado ejemplo en su trato con los hombres. Al venir no para juzgar sino para salvar, Él fue ciertamente intransigente con el mal, pero misericordioso hacia las personas." (VS 95)

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