VICTORIA

Publicado: 26/06/2009 11:12 por Alfonso Luis Calvente Ortiz en Religioso
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En esto consiste el amor a Dios: en que guar- demos sus mandamientos. Y sus man- damientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

 

 

Este fragmento de la Primera Carta de Juan nos presenta la vida en una sencillez que maravilla nuestra esperanza. Tanto que nos gusta complicar y liar las cosas, enrevesarlo todo con planes complejos y posibilidades azarosas. El fin de la vida del cristiano; el amor a Dios, en la esperanza cierta de que habiendo nacido de Dios por el Santo Bautismo, a Él pertenecemos y en el venceremos a pesar de tanto bache y caída. Porque al fin y al cabo lo que vence al mundo, lo que vence al mal no somos ni tu ni yo, ni nuestras pequeñas ni grandes acciones u oraciones; lo que vence al mundo y catapulta nuestra vida la amorosa eternidad del Padre Dios es la fe en Jesucristo, la confianza depositada en aquel que todo lo dió por nuestro amor.

 

El que cree que Jesús es el Hijo de Dios es el que vence al mundo.

 

¡Que maravillosa sencillez! ¡Que distinto haríamos todo si siempre la tuvieramos presente!

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