Blogia
HOY TEOLÓGICO - Alfonso Luis Calvente Ortiz

PASCUA Y.....

PASCUA Y.....
Vivimos la Pascua del Señor. Es decir, el paso de Dios por el mundo en la persona de Jesucristo.

Esta afirmación, apoyada en la fe, en la realidad histórica de la tumba vacía y en el testimonio veraz de aquellos que comieron y bebieron con Él tras la resurrección de Jesús, nos lleva a recordar que nuestras vidas están en la mano de Dios. Jesucristo es la Vida, vencedor de la muerte y vencedor del Mundo.

Nuestras vidas se descomponen ante los acontecimientos diarios, ante tantos problemas y preocupaciones que llegan a obsesionar a nuestra mente oscureciendo la vida interior y el alma misma.

"Quien quiera conservar la vida la perderá". Somos meros transeúntes en este Mundo. Nuestros años son efímeros, pero sin embargo nos aferramos a ellos, queremos encadenarnos al mundo y apoderarnos de él en una eternidad por naturaleza inalcanzable. 

Nos olvidamos completamente de quienes somos en verdad, de quienes, nuestros mayores, nos enseñaron a ser, regalándonos el ser Hijos de Dios por la gracia bautismal.

Peregrinos en este Mundo donde impera el egoísmo, la avaricia, la prepotencia y todo tipo de males, deseamos quedarnos en él, olvidando a Dios. Olvidando que esta gracia sobrenatural que nos han dado nos empuja a la verdad más profunda, y tan olvidada, de que somos y seremos para siempre, pero no en este mundo.

Como hijos de Dios que somos estamos llamados a la divinidad. Divinidad que ya se nos anticipa en los Sacramentos. Divinidad que se realizará en cada uno de los que confían en Jesucristo Redentor. Pues siendo hijos de Dios estamos llamados a ser dioses en el, para toda la eternidad, sobre una nueva Tierra y bajo un nuevo Cielo.

No hay que temer a aquello o aquellos que nos pueden arrebatar la vida, mas bien debemos temer a aquellos que, alejándonos de Cristo, nos pueden arrebatar el alma.

Y como decía nuestro amado Santo Hermano Pedro: "Acordaos hermanos que un alma tenemos, y si la perdemos no la recobramos".

Pues adelante, sin miedo a este Mundo al que ya venció Cristo. Sin miedo a perder esta vida, pues la recobraremos para siempre.

0 comentarios