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MUERTE

Publicado: 16/10/2010 11:17 por Alfonso Luis Calvente Ortiz en Espiritual
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Vuestra soy, para vos nací:

¿Que mandáis hacer de mí?

 

Soberana Majestad,

eyerna Sabiduría,

Bondad buena al alma mía;

Dios, Alteza, un Ser, Bondad:

La gran vileza mirad,

que hoy os canta amor así:

¿Qué mandais hacer de mí?

 

Vuestra soy, pues me criasteis;

vuestra, pues me redimisteis;

vuestra, pues que me sufristeis;

vuestra, pues que me llamasteis;

cuestra, porque me esperasteis;

vuestra, pues no me perdí;

¿Qué mandais hacer de mí?

 

Veis aquí mi corazón,

yo le pongo en vuestra palma:

mi cuerpo, mi vida y alma,

mis entrañas y aflición.

Dulce Esposo y Redención,

pues por vuestra me ofrecí:

¿Qué mandais hacer de mí?

 

Dadme muerte, dadme vida,

dad salud o enfermedad,

honra o deshonra me dad,

dadme guerra o paz crecida,

flaqueza o fuerza cumplida,

que a todo digo que sí:

¿Qué quereis hacer de mí?

 

Vivo sin vivir en mí,

y, tan alta vida espero,

que muero porque no muero.

 

Vivo ya fuera de mí,

después que muero de amor,

porque vivo en el Señor,

que me quiso para sí.

Cuando el corazón le di,

puso en él este letrero:

"Que muero porque no muero."

 

¡Ay, qué larga es esta vida!,

¡qué duros estos destierros!,

¡esta cárcel, estos hierros,

en que el alma está metida!

Sólo esperar la salida

me causa dolor tan fiero,

que muero porque no muero.

 

Vida, ¿qué puedo yo darle

a mi Dios que vive en mí,

si no es perderte a tí,

para mejor a Él gorarle?

Quiero muriendo alcanzarle,

pues a Él solo es al que quiero:

Que muero porque no muero.

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